Viernes, 24 de Enero de 2020

Las pymes tienen que estar en el centro del nuevo programa económico

Por: GERARDO DíAZ BELTRáN

Como es sabido, las Pymes venimos enfrentando una coyuntura muy compleja, resultado de la combinación de caída de la actividad, las tasas altas, dificultades para acceder al financiamiento y la creciente presión tributaria, entre otros.

 

Las consecuencias están a la vista. En 2019 cerraron más de 11.000 empresas, según datos recientes de AFIP, de las cuales 10.300 tienen menos de diez empleados. Como correlato, ha caído el empleo (110 mil puestos de trabajo menos en diciembre 2019 en relación a un año atrás) y se ha alimentado una dinámica recesiva que impacta de lleno en el mercado interno, principal espacio del trabajo de las micro, pequeñas y medianas empresas.

 

En este contexto, es auspicioso que las nuevas autoridades del gobierno nacional estén segmentando las políticas económicas para poner un foco especial en las Pymes que son las empresas más golpeadas por la crisis.

 

Con este concepto de base se avanzó en medidas para capear la coyuntura, como por ejemplo el régimen de regularización de deudas con la AFIP, la política de reducción de tasas con promoción al crédito pyme, el freno al incremento previsto de la alícuota de contribuciones patronales y el sostenimiento de los beneficios regionales sobre este mismo tributo, entre otras.

 

Mientras que el camino es el correcto, todavía queda un trecho largo por recorrer y, sobre todo, la elaboración de una estrategia de largo aliento que apunte a combatir las asimetrías regionales y sectoriales que la Argentina viene reproduciendo y profundizando desde hace décadas.

 

Con foco en la generación de empleo y dinamismo de la actividad económica, necesitamos concertar la manera de mejorar la competitividad de las distintas regiones para fortalecer el entramado productivo y acompañar a todos los sectores en su desarrollo.

 

En ese sentido, es preciso profundizar el debate alrededor de los derechos de exportación para las economías regionales. Una estrategia que también permita segmentar inteligentemente esta herramienta, ayudará a cuidar a todos los eslabones de las cadenas productivas, y sobre todo a los que más valor agregan a la economía nacional, fortaleciendo así un gran motor de la actividad económica y el empleo a lo largo y ancho del país.

 

Otra pieza clave de la recuperación de las Pymes es la cuestión financiera. Las tasas siderales de los últimos tiempos han complicado el escenario de endeudamiento y acrecentado los niveles de morosidad para nuestro segmento. La salida de esta situación es gradual, pero requiere de medidas drásticas que permitan construir un piso firme para el crecimiento. Lo mismo para el caso de muchísimas familias argentinas, cuyo consumo es el motor de nuestra actividad.

 

Vemos con agrado, en este sentido, el foco que pone la administración actual en la recomposición del poder adquisitivo, uno de los pilares del programa de Solidaridad y Reactivación Productiva.

 

Como siempre lo hemos hecho, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) está presente para señalar luces y sombras y dar nuestra opinión, basada en la experiencia cotidiana de cientos de miles empresarios pyme que enfrentan los difíciles desafíos de nuestra economía todos los días, en cada rincón del país.

 

 

Gerardo Díaz Beltrán es Presidente de CAME

#236